Aunque ha tardado en llegar a España, ya está aquí por fin ‘Secretos de un escándalo‘, una de las películas más estimulantes del año. El regreso al cine de un director tan clásico y autoral como es Todd Haynes.

Esta película se inspira en la historia real de una mujer madura que mantuvo una relación con un menor de edad, con el que casó años después.

Haynes apuesta por la sutileza y un cierto minimalismo narrativo a la hora de presentar al espectador la información sobre los personajes, sus traumas y su objetivo, sin llegar a hacerse demasiado explícitos.

El film comienza directamente treinta años después de que se produjeran los sucesos, centrándose así en cómo este hecho ha condicionado para siempre la vida de las personas implicadas. Poniendo el foco en una actriz que interpreta una versión ficticia de esta mujer y que quiere acercarse todo lo posible a ella para prepararse este papel.

Así, se inicia un perverso juego con un tono que navega entre el de una película de sobremesa, muy controlado, mezclado con tintes decididamente camp y un humor muy negro. 

La película presenta también, a nivel formal, una atmósfera de suspense e incluso terror, sin dejar atrás ese envoltorio de melodrama propio del cine de Todd Haynes y tintes incluso almodovarianos.

Conseguir este equilibrio en cuanto tono es posible gracias a su calculado e inspirado guion y a unos actores en estado de gracia. Natalie Portman, Julianne Moore y Charles Melton presentan, directamente, tres de las mejores interpretaciones del año, dando vida a personajes con multitud de capas.

La dualidad y el morbo disfrazado de interés y falsa modestia del personaje de Portman, el triste retrato de un hombre anclado en una adolescencia perdida que hace Melton y el desquicie psicológico de una mujer mentalmente inestable que ignora deliberadamente la realidad que vemos en el personaje de Julianne Moore.

Tres auténticas lecciones de interpretación y de construcción de personajes. Su ausencia en los Oscars es inexplicable.

En definitiva, ‘Secretos de un escándalo’ es una gozada de película, que logra encontrar un milagroso equilibrio entre un melodrama de sobremesa, una ácida sátira del mundo de la interpretación y un thriller con toques de terror y true crime.

Un triple salto mortal narrativo elevado a niveles estratosféricos gracias a tres interpretaciones magistrales, injustamente ignoradas por la Academia de Cine de Hollywood,