‘Hamnet’ es un retrato del duelo tan devastador como profundamente delicado y precioso, a través del cual se refleja el poder sanador del arte y su capacidad para curar heridas.
Chloé Zhao adapta la novela homónima de Maggie O’Farrell, quién también se encarga del guion del film junto con la cineasta. Zhao demuestra una increíble sensibilidad y delicadeza a la hora de dirigir, con un estilo naturalista muy característico de su cine que en este film adopta un matiz extremadamente sensorial.
Porque ‘Hamnet’ es ante todo una película destinada a emocionar al espectador, a conmoverle en todos los sentidos y parte de ello se debe también a su preciosa fotografía y a una vibrante y sobrecogedora música.

Jessie Buckley realiza una interpretación absolutamente desgarradora e incontestable a todos los nivels. Toda una entrega absoluta a un personaje lleno de personalidad y dolor a través del cual se explora el duelo ante la pérdida repentina de un hijo.
Es prácticamente no emocionarse con ella, Agnes, y con su historia, especialmente con esa potentísima secuencia final. Una secuencia que deja al espectador prácticamente sin lágrimas y que supone la sinergia definitiva entre el magnífico trabajo visual y de dirección con la interpretación de sus dos actores.
Esa relación de miradas entre Paul Mescal y Jessie Buckley y especialmente como ella mantiene la expresión y aguanta el primer plano es asombrosa.
Ya solo en esta última secuencia, la actriz británica transita por todas las fases del duelo únicamente con la expresión de su rostro en un plano fijo. Sencillamente magistral.

Paul Mescal borda como nadie ese papel de artista melancólico un poco encerrado en sí mismo que canaliza a través de su obra el dolor de la pérdida. A través de este personaje se nos da acceso a una historia paralela (y real) muy interesante de la figura de William Shakespeare y de su matrimonio.
Me resulta absolutamente incomprensible que el actor no esté nominado al Oscar ya que estamos ante la que es posiblemente su mejor interpretación desde ‘Aftersun‘.
Mención aparte merece el jovencísimo Jacobi Jupe como Hamnet, que encarna una inocencia y una vitalidad realmente asombrosas para un actor tan joven.
Aunque es cierto que tras el principal punto de giro del film, la historia adquiere un grado de solemnidad y dramatismo que casi está a punto de caer en la sobreexplotación emocional.
Pero sin embargo el film se recupera rápidamente y acaba convirtiéndose en una de las películas más preciosas y sensibles del año, con dos de las interpretaciones más desgarradoras que he visto últimamente en el cine.

A los pies de Chloé Zhao y de su extrema delicadeza narrativa y visual.
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