‘Los domingos’ es una película que conviene macerar y acercarse a ella con la mente más abierta posible ya que en su aparente cotidianeidad se esconden temas bastante complejos como la fe, las heridas del pasado, la falta de comunicación o la libertad de decisión.
Alauda Ruíz de Azúa realiza un coming of age absolutamente arriesgado y en clave católica, poniendo en el centro de la historia a una joven que quiere ser monja. La cineasta mantiene su característico estilo costumbrista y no juzga ni a una parte ni a la otra, manteniendo en todo momento un acercamiento a la historia casi neutral. Dejando, así, que el espectador saque sus propias conclusiones.

Esto provoca irremediablemente que en el juicio final del espectador a la película se acaben colando sus propias ideas y posturas respecto a un tema tan complejo como es la Iglesia y su modo de tratar la religión. Personalmente he recibido el film de Azua con un tono más cercano al terror psicológico que al drama costumbrista.
Particularmente, a pesar de que la debutante Blanca Soroa haga un trabajo bastante solvente, por momentos me costó conectar con el conflicto de la protagonista y con su interpretación.

Aquí es la todopoderosa Patricia López Arnaiz quien se roba totalmente la película, elevándola en todas y cada una de las escenas en las que aparece y teniendo los mejores y más potentes diálogos de todo el film. Este debería ser su segundo Goya. Es en este personaje dónde Alauda, de manera bastante sutil, deja entrever la tesis del film.
En definitiva, ‘Los domingos’ es una película bastante compleja y atrevida en cuanto a su mensaje y el tema que trata. Un coming of age atípico en el que Alauda Ruíz de Azúa se confirma como una de las voces más interesantes del cine español contemporáneo, propiciando un más que interesante y enriquecedor debate, que oscila entre los grises de un tema con tantas aristas como es el de la Iglesia como institución.
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