Unos pocos meses después de impactar con ‘Rivales‘, su anterior film, una de las mejores y más comentadas películas del 2024, podríamos decir que con ‘QueerLuca Guadganino lo ha vuelto a hacer.

‘Queer’ es una película arrebatadoramente hipnótica cargada de tintes oníricos y surrealistas y de esa sensualidad tan poética que caracteriza el cine del prolífico cineasta italiano, que filma como nadie los cuerpos y retrata como pocos el deseo casi como enfermedad y la tensión sexual.

‘Queer’ es Guadagnino en su pura esencia. Sin ataduras, sin complejos, sin depuraciones. Contiene todos los elementos que caracterizan su cine, para bien o para mal. Si bien es un film en el que no es tan fácil entrar, por su ritmo tan pausado y por su tono tan arrebatadoramente poético y profundamente dramático y a ratos muy surrealista.

Pero si entras, acabas sumiéndote por completo en ese viaje absolutamente extrasensorial que es la película.

El italiano vuelve a dejarnos de nuevo devastados con una emocionante historia que adapta la novela homónima de William S. Borroughs, en la que un hombre mayor se obsesiona con un chico más joven que él. Una historia de amor entre dos personas con dificultad para terminar de hacer explotar su evidente conexión.

Dos personas cuya única forma de conectar es también la más pura, la que va incluso más allá de lo corpóreo. Dos personas unidas en cuerpo pero sobre todo en alma, que solo son capaces de comunicarse a través del acto físico del sexo, al vivir su sexualidad de forma reprimida, por distintos motivos.

Esa maravillosa y magnética conexión forjada entre sus dos personajes protagonistas termina por alcanzar su clímax en ese inmersivo viaje por la América Profunda. Aquí el film, en un tercer acto claramente diferenciado del resto, se adentra de lleno en el mundo de lo sensorial y lo emocional, con una impresionante secuencia onírica post consumo de Ayahuasca en la que se funden los cuerpos.

Los dos personajes consiguen así comunicarse de una forma que va más allá de las palabras, abriendo definitivamente la puerta a esa conexión tan auténtica y poderosa que mantienen ambos personajes. Sin duda, una de las secuencias más visualmente poderosas y sobrecogedoras del cine reciente.

Porque sí,  como he explicado unas líneas más arriba, efectivamente Guadagnino vuelve a devastarnos con un final tan emotivo como doloroso. Un final que incide en uno de los temas que sobrevuelan la película en todo momento, como es esa profundamente triste y desgarradora sensación de soledad y melancolía que invade al protagonista.

Unas emociones tan extremas que le llevan a evadirse en las drogas, el alcohol y en la imperante necesidad de posesión de cuerpos ajenos. Un personaje, en definitiva, enfermo de deseo. Mención aparte merecen esas escenas en las que el protagonista muere por querer tocar a su objeto de deseo pero no puede y se superpone así su ensoñación con la de la realidad, en un brillante trabajo de montaje.

Aquí es necesario hablar de la entregadísima interpretación de Daniel Craig, en el que es probablemente su mejor papel hasta la fecha y de esa fantástica revelación llamada Drew Starkey, arrebatador objeto de deseo. Sin olvidar a una muy divertida e irreconocible Lesley Manville en un pequeño pero importante papel.

Lo de Craig en esta película es uno de los ejemplos de entrega absoluta más fascinantes y claros del cine reciente. El actor se atreve a romper con la imagen que se tenía de él tras participar en la saga Bond. Craig se desnuda en todos los sentidos en este papel, mostrando su lado más vulnerable.

Hacen falta más actores como él que se atrevan con papeles de este tipo. Que no esté nominado en los Oscars me parece uno de los mayores robos cometidos por la Academia de Hollywood en los últimos años.

En definitiva, ‘Queer’ es una película que te va atrapando poco a poco sin que apenas te des cuenta, como si realmente Guadagnino te estuviera induciendo en un auténtico viaje de Ayahuasca. Una película que se queda contigo y no te suelta, con impresionantes y poderosas secuencias oníricas cargadas de simbolismo. Y con una exquisita fotografía y un excelente trabajo de ambientación (sus imágenes y su recreación del México de los años 50 son directamente sublimes). Además de una embaucadora banda sonora.

Así que sí, efectivamente, Luca Guadagnino lo ha vuelto a hacer.